CIUDAD Y SOSTENIBILIDAD


Autor: Josep Antequera


La sostenibilidad no se refiere solo al mantenimiento de la organización de los sistema naturales que soportan el desarrollo del sistema socio-cultural humano sobre el planeta, sino que trata a la vez de la preservación en el tiempo de los capitales culturales, institucionales, productivos, etc. que posibilitan el desarrollo humano y social. Estas pautas conductuales del desarrollo sostenible son susceptibles de ser transformadas en principios, que integrados entre sí nos definan un modelo de sociedad, que en la actualidad podría ser calificado como utópico, pero hacia el que irremediablemente nuestras sociedades deben tender para poder mantenerse en el tiempo.

6.1. La sostenibilidad entendida como el mantenimiento de los servicios naturales



La vida misma garantiza su propia sostenibilidad y genera las condiciones planetarias para su perdurabilidad, estas condiciones se conocen también como servicios naturales, que posibilitan a la vez que los humanos podamos desarrollarnos como sociedad en el planeta.


Estas funciones del “capital natural”, según el World Watch Institute (Brown 1997) se pueden enumerar como sigue:


• Producción de primeras materias (alimentos, caladores, madera y materiales de construcción, productos forestales no derivados de la madera, pastos, recursos genéticos, medicinas, tintes,...)
• Polinización
• Control biológico de plagas y enfermedades
• Hábitat y refugio
• Aprovisionamiento y regulación del agua
• Reciclaje de residuos y control de la contaminación
• Ciclo de los nutrientes
• Regulación de las alteraciones
• Regulación del clima
• Regulación atmosférica
• Ocio
• Culturales
• Educativos/ científicos


La sostenibilidad ecológica o natural haría referencia al mantenimiento de estos servicios en sus más amplias potencialidades.


Desde este punto de vista los principios de sostenibilidad de Daly atienden esta conservación:


1. No explotar los recursos renovables por encima de su tasa de renovación.


2. No explotar los recursos no renovables por encima del ritmo de sustitución por recursos renovables, que proporcionen el mismo servicio.


3. No verter residuos al medio por encima de su capacidad de asimilación.


El concepto de desarrollo sostenible, definido por el Informe Bruntland el año 1987, como “el modelo de desarrollo que permite satisfacer las necesidades de las actuales generaciones sin comprometer la capacidad de las generaciones futuras de satisfacer las suyas” , ha evolucionado en estos años en su clarificación, ya que es un término que es conceptualmente muy ambiguo. Aunque plantea la relación entre la perspectiva social (satisfacción de necesidades) y la perspectiva ambiental (conservación de los recursos).


Según Ernest García, “como definición, es de una vaguedad exasperante. En realidad, no es ninguna definición, sino una declaración de intenciones, un enunciado programático mas que no la descripción de un proceso. Su examen suscita preguntas inquietantes, como las siguientes: ¿Qué entendemos por desarrollo? ¿Y por sostenibilidad?. ¿Cuáles son las necesidades que hay que satisfacer? ¿Cuántas generaciones futuras y de que tamaño? ”. La vaguedad de dicha definición es la gran ventaja de la idea del concepto de desarrollo sostenible, como apunta el autor, ya que de lo que trata es de tender un puente entre desarrollistas y ecologistas, entre partidarios y adversarios del crecimiento económico.


Los Factores de insostenibilidad:


Según Ernest García al analizar los procesos de insostenibilidad ambiental hoy en día detecta cuatro acepciones de dicho término:
a) Ultrapasando la capacidad de carga:
Este aspecto refleja en gran medida los criterios anteriormente expuestos por Herman Daly, y es una de las mayores razones esgrimidas por los ecologistas para atacar el modelo de desarrollo actual. La insostenibilidad en este caso seria la tendencia al colapso de nuestro modelo de desarrollo, causada por el traspaso de los límites de la capacidad de carga de nuestros ecosistemas, para proporcionar recursos al sistema social. Esta hipótesis, que el autor ubica en el campo del Neo-malthusianismo, con interpretaciones diferentes sobre el papel de la tecnología y el consumo, supone que dichos límites son medibles.


b) Desequilibrios en el proceso de co-evolución.
Se basa en la hipótesis de que si una especie en el ecosistema recibe una subvención energética demasiado grande, impone al ecosistema una reducción drástica de la diversidad biológica. Esto es lo que le viene ocurriendo a la especie humana con su especial habilidad para la oxidación de la necrosfera (combustibles fósiles) y como consecuencia de ello, es capaz de apropiarse a gran escala de la producción fotosintética primaria.


Algunos autores han calculado que el ser humano se aprovecha de un 40% de dicha producción primaria generada por lo vegetales y que supone la base natural para el desarrollo del resto de especies heterótrofas. El apropiamiento de dicha materia por parte de la sociedad, no sólo redunda en la disminución de la capacidad de carga del planeta, sino que se añade a ello la extinción de multitud de especies que dependen de dicha producción para su subsistencia.


c) Degradación entrópica
Como hemos podido ver en el primer capítulo, los organismos vivos generan su organización a partir de la degradación de los sistemas que conforman su entorno. Por ello los sistemas autoorganizados serán dependientes del orden y organización presentes en su entorno, que sea capaz de ser desorganizado por ellos mismos, con la finalidad de obtener energía para su mantenimiento.


En el momento en que el sistema social genera una excesiva degradación entrópica de su entorno, se ve impedido para mantener su organización, ya que no le queda nada por degradar. Lo que conlleva asumir que la civilización ha sido posible por existir núcleos de orden mineral y biológico que han posibilitado la creación un nuevo orden mediante su desorganización. En este sentido se plantea una nuva visión sobre la capacidad de carga y la sostenibilidad se relaciona con el mantenimiento de dicho orden.


d) Bloqueo de los dispositivos de aprendizaje
Un cuarto elemento de insostenibilidad se refiere al bloqueo de los dispositivos de aprendizaje social debido a una aceleración excesiva en el flujo de información y una conectividad demasiado alta a diversidad de canales. Este hipótesis se basa en entender al ser humano como un organismo capaz de aprendizaje, que para ello requiere de tiempo y de disponibilidad, y a la vez de márgenes de error. O sea tiempo para seleccionar las adaptaciones viables y espacios desde donde el error se pueda corregir.


La aceleración excesiva en la asimilación de información genera a su vez una cadena de errores demasiado elevada, y la globalización de sus redes hace que dichos errores se difundan por todo el sistema. Si encima el sistema dispone de una tecnología poderosa en su capacidad de modificación del entorno, se dan todas las condiciones para el desastre ambiental. La sostenibilidad en este caso consistiría en mantener la flexibilidad, evitando la aceleración excesiva y la globalización del error. Se trata de la capcidad del sistema de amplificar el error.


Unos ejemplos de este efecto comentado serian la introducción de miles de sustancias químicas en el ecosistema o miles de organismos genéticamente modificados.


Cada elemento de insostenibilidad mencionado nos lleva a una lectura distinta de lo que podríamos concebir como sostenibilidad, y las estrategias para conseguir sociedad sustentables.


La huella ecológica sería una manera de medir algunas de estas insostenibilidad aquí expuestas.
 

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